Chema Flores / Israel Cánovas
– 6:29 – 27/06/2017
  • Desde hoy se puede comprar libremente a partir de 500 euros

  • Presume de 8 GB de RAM, Snapdragon 835 y doble cámara trasera

Hoy se pone en venta abierta el OnePlus 5, el sexto smartphone de la compañía en tres años. Un tiempo en el que esta joven empresa de telefonía ha ido puliendo los detalles modelo tras modelo para hacer un producto cada vez más redondo. Así es el OnePlus 5, el teléfono más completo hasta la fecha de la manufacturera cantonesa y que llega para poner en serios apuros a los mejores teléfonos del mercado a un precio mucho menor, pues parte desde los 499 euros.

El planteamiento de la compañía para desarrollar su smartphone es claro: “hacer un teléfono Android del que estemos orgullosos de usar”, así de tajante se mostraba el pasado martes Carl Pei, cofundador de la empresa durante la presentación del dispositivo, una frase que sirve para entender los motivos detrás de la evolución del teléfono.

El OnePlus 3T ya era teléfono redondo, por lo que la compañía ha apostado en este nuevo modelo por mejorar una serie de elementos clave para llevar un paso más allá su relación con el smartphone. De este modo, se ha logrado desarrollar un smartphone del que cuesta separarse: el usuario sabe que la respuesta ante cualquier exigencia va a ser sobresaliente.

La cámara, el aliciente

La principal mejora con respecto al modelo anterior se encuentra en la cámara trasera. Por primera vez la compañía apuesta por una doble lente con la que el OnePlus 5 pasa a destacar entre los mejores de la categoría. En concreto el teléfono monta un sensor Sony de 16 megapíxeles con una apertura f/1.7 en la cámara principal; mientras que la segunda cámara de tipo teleobjetivo dispone de un sensor Sony de 20 megapíxeles con una apertura de f/2.6, una combinación que permite presumir a la compañía de tener la doble cámara trasera con más megapíxeles, aunque eso no siempre es sinónimo de calidad.

La aplicación de la cámara ha sido renovada por completo. Ahora, cuando el usuario se disponga a hacer una foto, tendrá deslizando a la derecha el modo retrato; deslizando hacia la izquierda el modo vídeo y en el centro el modo de fotografía habitual, donde se puede encontrar un botón rápido de zoom que recuerda inevitablemente a la aplicación de Apple.

La cámara del teléfono rinde con creces y se ve la evolución de la compañía en este aspecto. Es cierto que si se desea un punto extra de calidad en la imagen habrá que disparar en RAW y pasarla por programas de editado, pero en general las tomas son sobresalientes. La reducción de ruido palpable, el rango dinámico ha mejorado y el modo retrato es diferencial, aunque todo es susceptible de mejorar de la mano de una previsible actualización de software que llegará más pronto que tarde, especialmente tras el acuerdo con DxO.

Puede ver las imágenes originales y sin editar pulsando sobre ellas.

El modo retrato, o efecto de profundidad, sorprende con sus buenos resultados, mucho menos forzados que los que se pueden encontrar en otros terminales con doble cámara que se mueven en su horquilla de precios, e incluso superiores. El recorte del desenfoque no siempre es perfecto, pero a día de hoy en ningún teléfono lo es, eso sí, el efecto bokeh es llamativo, cuidado y el sistema de computación del software es capaz de ajustarse más allá de los retratos para resaltar otros elementos principales en una fotografía.

Por su parte, la cámara delantera sigue en la línea continuista del OnePlus 3T. Se vuelve a apostar por una lente de 16 megapíxeles, aunque en esta ocasión la mejora viene de la mano del software. Para ello, se ha mejorado la toma al detectar la sonrisa y se ha incorporado un modo belleza, característica especialmente popular en el mercado asiático.

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Diseño

Uno de los puntos que más ha dado para hablar ha sido el diseño. OnePlus explica que para conseguir un terminal cómodo y adaptado al rendimiento que buscaban han tenido que experimentar con más de 100 versiones hasta que finalmente han dado con la de este modelo. Sobre el papel, recuerda inevitablemente al iPhone 7 Plus de Apple, una planteamiento que se difumina por completo al tenerlo en la mano ya que por sus materiales, ergonomía y curvas le hacen ganar impronta propia.

El teléfono monta una pantalla de 5,5 pulgadas AMOLED pero aquí no arriesga y opta por seguir con la línea continuista del OnePlus 3 y 3T. Rinde bien pero no está entre las mejores de la clase, eso sí, probablemente una pantalla de mayor calidad o con menos marcos habría aumentado aún más el precio del smartphone, que hasta ahora se ha convertido en su principal aliado para enganchar en ventas -además de la potencia-.

Manteniendo este tamaño de pantalla, frontalmente recuerda a la generación anterior, aunque sus esquinas redondeadas le hacen más estrecho y más delgado que los terminales presentados el año pasado. El terminal sigue apostando por el regulador de notificaciones Alert Slider en el lado izquierdo junto a la botonera de volumen, mientras que el botón de encendido está en la parte derecha. Todas las conexiones también se mantienen en la parte inferior, donde está la entrada USB-C para Dash Charge y la toma de auriculares.

Está disponible en dos configuraciones, Slate gray y Midnight black, dos terminaciones oscuras que dan un toque sobrio y elegante al terminal. Eso sí, la elección del color no es baladí ya que la versión en gris determina que el teléfono es la versión de 6 GB de RAM y 64 GB de memoria, mientras que la negra queda reservada para la versión de 8 GB de RAM y 128 GB de memoria; por 499 y 559 euros, respectivamente.

Potencia por y para la experiencia

En elEconomista.es hemos probado la versión más ambiciosa y los 8 GB de RAM hacen que el teléfono se mueva con soltura y mucho más fluido que otros teléfonos de gama alta. Eso sí, el verdadero potencial del teléfono se encuentra en el procesador Snapdragon 835 de Qualcomm; el mismo que montan el Samsung Galaxy S8, el Sony Xperia XZ Premium; el Xiaomi Mi6; el HTC U11 o el Essential Phone.

Aunque encarece el teléfono, la apuesta por este ‘corazón’ de 10nm hace que el teléfono no sólo vaya muy ligero sino que el terminal también haya mejorado la eficiencia energética, con lo que su duración de la batería se ha incrementado con respecto al OnePlus 3T pesea contar con 100 mAh menos. Para recargar el teléfono, vuelve a apostar por el sistema propio Dash Charge, un sistema de carga ultrarrápida que evita calentamiento del terminal y así optimiza el tiempo de recarga.

La fluidez del teléfono no sólo se consigue en gracias la nueva memoria RAM o el procesador, sino que para lograr esa experiencia “de la que estar orgullosos” la compañía ha pulido su sistema operativo propio Oxygen OS en su versión 4.5 para hacer que la relación con el teléfono sea lo mejor posible.

Basado en Android 7.1.1, Oxygen OS se centra en dar al usuario la experiencia más cercana a tener un Android puro pero con leves toques de personalización que buscan que el usuario tenga más a mano aquello que más usa, priorizando por encima de todo la limpieza, algo poco habitual en las capas de personalización de otros fabricantes.

En conclusión, ¿me lo compro?

El OnePlus 5 es el teléfono perfecto para quien quiera tener un smartphone de gama alta sin invertir más allá de 560 euros. La principal diferencia que va a encontrar con teléfonos parejos como el Galaxy S8 es su pantalla, ya que a nivel de fluidez, cámara o batería el comportamiento es similar a la estrella de Samsung. Por su parte, en cuanto a rendimiento, el OnePlus 5 queda un peldaño por delante de otros teléfonos más caros como el LG G6 o el Huawei P10.

El principal inconveniente del OnePlus 5 es el precio. La barrera de los 500 euros es alta para muchos consumidores que se habían puesto el límite de inversión en un teléfono en 400 euros. Al entrar en esta horquilla de precios, uno de los principales rivales que tendrá OnePlus será el Galaxy S7, una alternativa excelente que, pese a tener peor procesador, también rinde de forma excelente.

Tengo el OnePlus 3T, ¿me lo compro?”; a no ser que se desee fervientemente el salto fotográfico, la respuesta es no. El OnePlus 5 es una evolución del modelo 3 y 3T con mejoras notables en cámara, diseño, batería y pinceladas en el sistema operativo; pero la experiencia en el día a día no supone un cambio radical entre ambos modelos.

En suma, estamos ante el smartphone con mejor relación entre calidad y precio si se busca rendimiento de 2017. El OnePlus 5 no es un teléfono perfecto, pero por la combinación de todas las variables, es la mejor opción de compra.

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