Aguad quiere seguir al frente del Ministerio de Comunicaciones pese a los rumores sobre su alejamiento

28-06-2017
El funcionario del radicalismo está convencido que se debe encarar una segunda etapa, donde se profundicen medidas tomadas en materia de competencia y convergencia en el mercado de las “telcos”                                       

Oscar Aguad quiere seguir siendo ministro de Comunicaciones y liderar lo que considera la segunda etapa en la cartera que preside. Mientras circulan versiones de una virtual absorción de esta unidad por parte de Modernización, lo que implicaría que el cordobés termine recalando en Defensa, el propio dirigente radical aseveró a iProfesional: “Quiero seguir al frente del Ministerio de Comunicaciones”.

A un año y medio del inicio de su gestión, el funcionario se vio obligado a profundizar el conocimiento sobre uno de los sectores más dinámicos de la economía y advirtió la relevancia que posee en relación a la producción, la industria y los servicios.

Junto con el accionar del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), a cargo de Miguel de Godoy, organismo autárquico pero que responde a esta cartera, logró en este tiempo una serie de avances que apuntan a sacar de la modorra a un sector al que, entre otras cosas, no le gusta competir.

La tarea de este ministerio es vasta. No sólo le toca impartir políticas vinculadas con las telecomunicaciones a nivel macro, sino también con cada uno de los segmentos incluidas en ellas, y que van desde las políticas de banda ancha hasta la cuestión satelital pasando por la expansión de la competencia y la toma de decisiones orientadas a alentar la inversión.

La gestión no es fácil, y pese al avance, hasta el mismo ministro reconoce que quedan muchos pendientes y que hay que seguir trabajando mucho.

La masificación de la banda ancha a mejores precios es uno de sus objetivos de máxima. Y es la razón por la que quiere mantenerse en el ministerio que se creó cuando asumió Macri.

Si bien gran parte de esta tarea recayó en el Enacom la virtud de Aguad fue dejar hacer a los que entendían en cada una de las materias.

A los responsables de Arsat sobre la mejor manera de encaminar el negocio satelital, a la Secretaría de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones a avanzar en las definiciones de OMV, y ahora, en materia de interconexión; y al Enacom en lo referido a ordenamiento y adjudicación de nuevo espectro como también de trámites que durmieron en cajones durante más de 10 años y cuya burocracia necesitaba resolverse para poder avanzar con cuestiones de estas épocas y no de las que quedaron pendientes.

Y esto lo diferencia de la tarea encarada en otros ministerios donde los avances no son tan claros, muchas veces producto de las feroces internas que enfrentan a los funcionarios de máximo rango entre sí.

Aguad reconoce, al mismo tiempo, que lo que falta aún es mucho. Y hasta admite que la ley de comunicaciones convergentes, una promesa de este Gobierno y para la que se creó una comisión redactora pertinente, se tratará después de octubre para que su discusión esté alejada de las pretensiones de cada partido.

Esta postura es cuestionada por la industria que considera que los comicios no deberían ser un motivo para frenar el debate de una ley, cuyo borrador terminó teniendo el supuesto acuerdo de todos los integrantes de la comisión. Aunque de eso nada se conoce. En este punto la falta de conocimiento sobre la información que se recopiló a lo largo de un año y la producción que eso implicó es otro de los grandes pendientes.

Aguad cree que es el momento de encarar la segunda fase, “para consolidar lo hecho en esta primera parte del Gobierno”. Y para avanzar en nuevas cuestiones que exigen un ritmo mucho más veloz en la toma de decisiones.

Para el funcionario en el mercado de telecomunicaciones “se abre un nueva etapa” después que la semana pasada se concretara el proceso de asignación de espectro a demanda para los operadores ya establecidos de servicios de 4G -Personal, Claro y Movistar- y porque se avanza en otras medidas para pasar de los actuales 220 a 500 megaherts entregados para su explotación a las empresas y llegar en el año 2019 a los 1.000 megahertz licenciados.

También está abocado al trabajo en conjunto con el Ministerio de Modernización para acelerar la transformación digital del aparato productivo de la Argentina.

El objetivo es “tener un mercado competitivo y no en statu quo”, con inversiones que pasen del 1% del PIB al 3% del PIB hacia el 2019, un cuarto operador -Nextel- de móviles, y un marco regulatorio que favorezca la convergencia de los diferentes sistemas de comunicación.

Sin dudas, el dato más positivo es que en este año el Gobierno habrá entregado más de 100 mhz de espectro a las empresas de telefonía móvil. Si bien aún se está lejos de las recomendaciones de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, se debe admitir que lo hecho en este tiempo en esta materia es loable. Y que forma parte de haber sabido delegar esta tarea en el Enacom que, también hay que decirlo, viene respondiendo a la directriz impartida. Hay convencimiento pleno de que es la manera de impulsar a mayores inversiones en el sector.

El propio ministro pretendía que este año las inversiones en materia de telecomunicaciones se ubicaran en torno a los u$s5.000 millones, y ese objetivo no se concretará. Los desembolsos de los actuales operadores se mantienen en los mismos niveles de 2016, y por ahora nada hace pensar que esto cambiará radicalmente durante la segunda mitad del año.

Queda pendiente también el ingreso de las pyme telco al negocio de la telefonía móvil. El funcionario se muestra interesado en que este segmento pueda participar de este mercado y sus declaraciones públicas han sido claras en este sentido. De concretarse, se estiman que habrá visibiles mejores en las prestaciones de telefonía celular especialmente en el interior de las provincias.

 


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