Un hombre que portaba una pistola calibre 9 milímetros con 15 casquillos útiles y quien reconoció ser un efectivo de las Fuerzas Armadas fue sometido y desarmado por miembros de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre la tarde de ayer frente a Casa Aguayo, sede de la Secretaría General de Gobierno (SGG).

El sujeto, que dijo llamarse Felipe Álvaro Gutiérrez González, había venido siguiendo y grabando en video la marcha que la organización realizó desde el mercado Hidalgo hasta el inmueble oficial para exigir justicia por la ejecución de Meztli Sarabia Reyna, hija del líder fundador de la UPVA, Rubén Sarabia Sánchez Simitrio.

Se trató de una movilización pacífica en la que hubo las medidas de seguridad que la 28 de Octubre suele aplicar rutinariamente a los reporteros, fotoperiodistas y camarógrafos que dan cobertura a sus marchas: simplemente piden que muestren la acreditación del medio en el que publican.

Así lo hicieron con el sujeto, pero como éste no pudo exhibir ningún documento que lo acreditara como periodista, comenzó a ponerse agresivo y sacó una pistola, por lo que de inmediato fue sometido y desarmado por los comerciantes, uno de los cuales le propinó un golpe en el pómulo izquierdo que lo hizo sangrar.

Posteriormente y siempre teniendo como testigos a los medios de comunicación, la gente de la UPVA esculcó una mochila tipo “cangurera” que llevaba amarrada a la cintura y de ahí sacaron y mostraron a los periodistas: un escáner o lector para intervenir conversaciones telefónicas, al menos cuatro tarjetas SIM –dos de ellas recortadas, para teléfonos inteligentes de alto desempeño–, cinco memorias USB, las llaves de dos autos diferentes –que tienen seguros automáticos– y un par de identificaciones distintas: uno que lo acreditaba como militar en funciones hasta 2019 y otra que lo autoriza, por parte de la Secretaría General de Gobierno de Puebla, como delegado de dicha dependencia estatal.

Interrogado por los miembros de la 28 de Octubre y por algunos reporteros, el individuo aceptó portar el arma 9 milímetros y dijo ser un elemento de las fuerzas castrenses, pero en retiro. Aseguro, empero, que no estaba vigilando ni quería afectar a la organización, sino que se encontraba en Casa Aguayo porque esperaba el transporte público para dirigirse a su casa.

Curiosamente, a pesar de que estaba a merced de varios hombres enardecidos –que sin embargo no perdieron el control– y bajo el asedio de los periodistas, el hombre guardó un estoicismo sorprendente y nunca pidió que lo liberaran ni clamó por auxilio, como se hubiera podido esperar de alguien que está siendo acusado de una acción que no cometió.

De vez en cuando, el sujeto se quejaba cuando la gente de la 28 de Octubre lo apretaba de los brazos, pues intentaba zafarse.

Hay que decir, eso sí, que desde el principio la UPVA y sus voceros demandaron que alguna autoridad saliera de Casa Aguayo para entregarles al presunto espía, pero tardaron más de 20 minutos en atender la petición, lo cual puso la situación en una tensión innecesaria.

También es preciso dejar claro que, a diferencia de lo que sucedía con el morenovallismo, ayer no hubo fuerza pública que impidiera el paso de la 28 de Octubre: de hecho la presencia policiaca brilló por su ausencia y hubo solamente patrullas de tránsito abriendo paso al contingente o cerrando calles durante el plantón, pero las puertas de Casa Aguayo sí se cerraron.

Algunos portales aseguraron que la gente de la 28 de Octubre iba a linchar al sujeto, pero esa intención jamás se vio; al contrario, desde los micrófonos, oradores y líderes estuvieron todo el tiempo diciéndole a los miembros de la UPVA que lo tenían sometido que guardaran la calma y no se propasaran.

Finalmente, con el rostro cubierto por una franela, el individuo fue entregado a la Policía Estatal, uno de cuyos integrantes, a petición de los medios, enseñó el arma que portaba.

Al salir de la reunión que tuvo con representantes de la SGG, Rita Amador, líder de la UPVA, dijo que el gobierno tiene que demostrar con hechos y no con palabras que nada tuvo que ver con la ejecución de Meztli Sarabia.


Source link

Leave a Comment

×