El Smithsonian Folklife Festival, la celebración anual de artesanía, música y cultura de la Institución Smithsoniana, en la Alameda Nacional, abrió sus puertas por quincuagésima vez esta semana en Washington D.C., celebrando nuevamente lo que para la institución es la “diversidad en Estados Unidos”.

Dos temas que en la superficie no parecieran tener puntos en común: las artes circenses y los movimientos migratorios dentro de EEUU, la inmigración y la emigración son los temas del Festival en 2017, en su medio siglo de celebración

Sin embargo, en una ciudad de tanto pan y circo como Washington, D.C., sobre todo en los últimos seis meses, es refrescante en un día de 35 centígrados disfrutar de un genuino espectáculo circense, con trapecistas, malabaristas, maquilladores, payasos de verdad y jefes de pista, ringmasters, como les dicen aquí.

Más refrescante aún, y esperanzador, para las nuevas generaciones de inmigrantes es ser testigos de cómo sus hijos se hacen ciudadanos de Estados Unidos.

En el marco de la celebración del Festival, un grupo de niños hizo el juramento de lealtad al país, (Oath of Allegiance), y la emotiva Promesa de Lealtad, (Pledge of Allegiance), que termina con la frase “…with Liberty and Justice for All” (con libertad y justicia para todos) para recibir su certificado de naturalización firmado por sus padres o representantes.

Es la primera vez que una ceremonia de este tipo se realiza como parte del festival. Veinticinco niños nacidos en 17 países, entre ellos, Afganistán, Australia, Bangladesh, Bolivia, El Salvador, Etiopía, India, Iraq, México, Nepal, Pakistán, Corea del Sur, Uzbekistán, Vietnam, y Zimbabwe son ahora ciudadanos de Estados Unidos.

El Smithsonian Folklife Festival, donde además se dictan talleres gratuitos de actuación para niños y adultos, y donde se puede disfrutar de comidas típicas de una veintena de países, durará hasta el 9 de julio.

Habrá una breve interrupción los días 4 y 5 por motivo de la exhibición de fuegos artificiales por el Día de la Independencia y las labores de limpieza, al día siguiente, del extenso jardín que va desde el Capitolio hasta el Monumento a Lincoln.

Todo un espectáculo que contará, acertadamente, con una demostración acrobática de la legendaria familia Wallenda, descendientes de emigrantes alemanes.

Más de medio millón de personas asisten anualmente al despliegue de fuegos artificiales en Washington, el primer cuatro de julio para Donald Trump como presidente, quien sin mucho éxito y con muchos tweets hace malabarismos con los temas de la inmigración, el seguro médico, y la salud mental de Estados Unidos.

Alejandro Escalona, Voz de América, Washington.


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