La fila, de Abdalla Al Omari. Foto de la página de Facebook de Al Omari. Utilizada con su autorización.

Con la imagen del refugiado «vulnerable» dominando la cobertura mediática, el pintor sirio Abdalla Al Omari quiso invertir los papeles para mostrar al mundo cómo serían los líderes poderosos si no tuvieran tanta suerte.

Ven a ver la «Serie Vulnerabilidad».

En 2016, lanzó su proyecto en Bruselas, donde le concedieron asilo, y la volvió a presentar en Dubái, donde terminó el 6 de julio de 2017.

Angela
Pintura en acrílico y óleo.
200x150cm
«Serie Vulnerabilidad»
En exposición, desde el 08 de marzo de 2017 en el Centro Cultural Strombeek, Bélgica.

Omari explica lo que le motivó a realizar la serie:

Although I knew little about the internal world of those leaders, the countless, intimate hours I spent with them have taught me more than I could imagine. Just as easily as everything worth defending can become defenseless, moments of absolute powerlessness can give you superpowers.

Aunque no conocía mucho la vida privada de estos mandatarios, las innumerables horas a solas que he «pasado» con ellos me han enseñado más de lo que podría imaginar. Tan fácilmente como todo lo que merece la pena defender se puede tornar indefendible, los momentos de absoluta impotencia te pueden dar superpoderes.

La idea era romper con esa imagen de fortaleza. Detalló en su blog cómo llegó a sentir lástima por el presidente de la asediada Siria, Bashar Assad, cuyas tropas son habitualmente acusadas de crímenes de guerra contra la humanidadad:

Even I felt sorry for (my version of) Assad. In this universe without gravity, all we can hold on to is our vulnerability. This invisible wind makes our chest heavy, yet, mysteriously propels us back on our feet again. I have convinced myself it is the strongest weapon humankind possesses, way more powerful than the trail of power games, bomb craters and bullet holes in our collective memories. Vulnerability is a gift we should all celebrate.

Incluso sentí lástima por (mi versión de) Assad. En este universo sin gravedad, a lo único a lo que nos podemos aferrar es a nuestra vulnerabilidad. Esta sensación invisible nos conmueve, y misteriosamente, nos lleva de vuelta a la realidad. Estoy convencido de que es el arma más poderosa que posee la humanidad, mucho más que la demostración de la fuerza, los cráteres de bombas y los agujeros de balas en nuestras memorias colectivas. La vulnerabilidad es un don que todos deberíamos agradecer.

En una entrevista en el programa de televisión belga De Afspraak, Omari afirmó que tuvo un «curioso sentimiento de empatía» hacia otros políticos:

Everyday I was waking up with them and on my walls.. And there was a moment I had this strange feeling of empathy towards them after seeing them for so long. And this vulnerable state, looking at you, having eye contact with you all the time, telling you that ‘we are vulnerable’, we are weak, even them, I had this feeling of ‘wow, I could even empathize with them’.

Me despertaba todos los días con ellos en las paredes. Y hubo un momento en el que tuve un curioso sentimiento de empatía hacia ellos tras haberlos visto durante tanto tiempo. Así que, en este estado de vulnerabilidad, cuando te miran, tienes contacto visual con ellos durante todo el tiempo, es como si te hablaran y te dijeran «somos vulnerables», somos débiles. Hasta ellos lo son. Pensaba incluso: «vaya, hasta podría sentir empatía por ellos».

Además de Assad, la serie representa a los presidentes estadounidenses, Barack Obama y Donald Trump; al presidente ruso, Vladimir Putin; a los presidentes franceses, Nicolas Sarkozy y François Hollande; al presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad; al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; al primer ministro británico, David Cameron; a la cancillera alemana, Angela Merkel y al presidente egipicio, Abdel Fattah el-Sisi.

«Deseaba personalmente verlos en la piel de los refugiados, como personas vulnerables, en un estado de vulnerabilidad porque siempre parecen tan perfectos y divinos», dijo en De Afspraak.

Su imagen ampliamente difundida de Trump como refugiado se inspiró en la historia de un refugiado sirio-palestino llamado Abdul Halim Attar.

Attar, originalmente del campo de refugiados de Yarmouk en Damasco y uno de los más de un millón de refugiados sirios que han huido al Líbano, recibió una cobertura mediática considerable después de que se le viera vendiendo bolígrafos en Beirut con su hija en brazos. La niña que sostiene Trump lleva la misma ropa que la hija de Attar.

«Serie Vulnerabilidad». Imagen utililizada con autorización de Abdalla Al Omari a través de Facebook.

También hizo una reproducción de la la tristemente célebre foto de los habitantes del campo de Yarmouk haciendo cola para conseguir comida en 2014:

Yarmouk
Pintura en acrílico.
140×180 cm.
2016
«Serie Vulnerabilidad».

La obra de Omari ha atraído mucha atención en línea. Un video de AJ+ superó las doce millones de reproducciones. Ahí afirma: «estos líderes son parcialmente responsables del desplazamiento de los sirios. Quizás así comprendan lo que se siente ser vulnerables».

Mary Scully, que fuera candidata socialista independiente a la presidencia de Estados Unidos, dio un paso más en la representación imaginaria de los líderes mundiales:

There is another preferable way to portray them: in prison uniforms after they’ve been prosecuted for crimes against humanity.

Hay otra forma mejor de representarlos: con uniformes de presos después de haber sido juzgados por crímenes contra la humanidad.




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