Chile es uno de los cinco países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) donde el desempleo de los inmigrantes es más bajo que el de los nacidos en territorio nacional. Así lo revela el informe “Perspectiva de la Migración Internacional 2017”.

El reporte muestra que de las 32 economías del grupo, con datos a 2016, apenas otros cuatro registran una tasa de desempleo de los extranjeros menor a la de los nativos: Eslovaquia, Estados Unidos, Israel y Nueva Zelandia.

En el caso nacional, el índice de los forasteros llegó a 5,8% en 2015 -último dato disponible-, lo que se compara con la proporción de 7,9% de los nacidos en el país. La brecha de 2,1 puntos porcentuales es la segunda más elevada dentro de la Ocde, siendo superada sólo por Eslovaquia (3,6 puntos).

“Los inmigrantes vienen esencialmente con el fin de trabajar, entonces algunos vienen ya tienen un contrato para trabajar y en otros casos están más dispuestos que los locales a aceptar empleos aunque sean de muy mala calidad, porque tienen una necesidad muy imperiosa de trabajar”, explicó Juan Bravo, investigador de Clapes UC.

Tomás Flores, director y economista jefe de FXOne, detalló que las mayores brechas se dan en las actividades de mano de obra no calificada. “Así también pasó en Costa Rica y en Estados Unidos, donde las primeras olas migratorias son de personas que desempeñan tareas que no requieren de mucha preparación previa”, comentó.

Brecha de empleabilidad

Al comparar las tasas de empleo, la diferencia es mucho más pronunciada: el índice de los inmigrantes fue de 73,9% -el quinto mayor de la Ocde-, frente a 59,3% de los nacionales. La desigualdad de 14,6 puntos porcentuales es la más alta del grupo.

A juicio de Bravo, esto se produce por la disímil composición de la población migrante respecto de la local. “La tasa de empleo se define como el número de ocupados respecto a la población en edad de trabajar. Las cifras de la encuesta del INE muestran que alrededor del 80% de la población inmigrante es de 15 a 59 años, mientras que en el caso de los chilenos está en torno a 60%”, precisó.

El experto añadió que “los inmigrantes tienen una población más concentrada en personas que efectivamente se encuentran ocupadas, con una tasa de inactividad en torno a 24%, mientras que entre los chilenos es ligeramente superior a 40%”.

Perspectivas

Hacia adelante, Flores proyecta que la diferencia entre foráneos y nativos podría ampliarse, ya que el porcentaje de población inmigrante en Chile aún es pequeña frente a otros países.
“No me extrañaría que esa brecha pudiese crecer y que también pudiese alcanzar otro tipo de oficios que hoy día son desempeñados por chilenos”, como la actividad agrícola, afirmó.

En este sentido, Bravo hizo un llamado a modernizar la legislación migratoria, que es “absolutamente anticuada” y “no responde a los desafíos actuales”. El especialista sugirió cuidar el diseño para no afectar negativamente la composición de la migración, agilizar el proceso de validación de títulos y eliminar la cuota máxima de contratación de extranjeros de 15%.

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